martes, 5 de mayo de 2026

Lo nunca visto

Son muchos años de profesión y, como lo vengo comentando, aquí, a los pedales y al volante, he visto de todo y de todos colores.

He visto construir torres más altas que las torres del Pilar, he visto construir barrios enteros, polígonos, cinturones. He visto coches salirse y dar vueltas de campana por la autopista camino del aeropuerto. He visto aparecer aplicaciones y desaparecer radiotaxis. He visto a drogadictos golpearse la cabeza contra señales al ser requeridos por la policía y tras eso soltar un puñetazo al agente y desplomarse por golpear la señal en lugar de al agente. He visto gente esquivar machetazos en la puerta de una discoteca. He visto policías perdonarme multas. He visto trenes llegar a su hora. He visto dos.

Reyes, cuatro Presidentes, cuatro Papas...pero lo que nunca he visto ha sido a un taxista perder en una discusión de tráfico, nunca. 

Señoras y señores taxistas de Zaragoza y de todo el mundo: no hay que bajar la guardia ni un ápice. Por más evidente que sea el rodeo que, por algún descuido súbito, estuviéramos haciendo, siempre se pueden alegar unas obras, una cabalgata o una manifestación que justifique nuestro error, pero un taxista nunca puede perder en una discusión de tráfico, o de algún trayecto, o de cualquier circunstancia derivada del ejercicio de nuestra profesión, bajo ningún concepto. Nuestro prestigio y nuestra reputación están en juego. Se podrá confundir el cliente, el guardia, el cuñado, el mapa, el GPS, pero un taxista nunca. Es algo que, por lo menos yo, nunca he visto.