domingo, 30 de junio de 2024

Macarena

¡Macarena...Macarena! No sé cómo sería el comienzo de esta historia.

El sostenía como podía, casi sin tocar a Macarena, para evitar que besara el suelo, lo único que le faltaba por besar esa noche, antes de pararme en una calle del casco.

- ¿A donde vamos Macarena? Le preguntó al entrar al taxi.

Hablaba despacio y bajito, tenía pinta de informático, perilla, gafas de pasta y camisa de cuadros abierta con camiseta debajo. Es el héroe de principios de siglo XXI.

Macarena llevaba un ciego como pocas veces he visto. Se había quedado sola en la discoteca y estaba pasando de brazos en brazos hasta que se percató de la situación el informático, que sería la única persona cuerda que había en la sala. 

No me imagino la escena en la que entra un friki tímido consigue quitarles la presa fácil a tiburones babosos. El caso es que los tenía en el taxi. 

- A Punta Cana, contestó Macarena. Punta Cana en un restaurante de comida caribeña donde terminan la noche los latinos de la ciudad, almorzando comida latina como frijoles, arepas y otras cosas. No era sitio para Macarena y menos para nuestro héroe. Le advertí de esta circunstancia al chico mientras le decía te quiero...te quiero llevar a casa Macarena. Yo también te quiero gilipollas, pero llévame a almorzar - espetaba ella. 

Mientras intentaba sacarle donde vivía, Take That, una boy band británica de los 90'  sonaba en la radio, su reacción delató su edad, pasaba los 40. Su vestimenta juvenil y su maquillaje no conseguían tapar sus incipientes patas de gallo. Mientras tanto él, tímido y lánguido, pero con una integridad de hierro no desistía en su empeño de dejarla sana y salva en casa. 

Por suerte para el chico, al llegar al sitio estaba cerrado, eran las 6 menos cuarto y abría a las 6. El restaurante está en la calle Lastanosa, una zona del barrio de Delicias que se ha convertido en una especie de gueto, donde prácticamente sólo hay bares latinos y africanos y es muy difícil ver a gente de otras etnias entrar en esos locales.

Finalmente dejamos a Macarena en su portal, en el tercero que nos dijo, en una calle nueva que hay al lado de la estación Delicias. La paciencia del chico tenía un límite, se cansó de aguantar los insultos y envites de Macarena y no quiso entrar en su vida, sólo la salvó una noche.


viernes, 29 de marzo de 2024

Diario de un taxista ya está en libro


 

Dos premisas he tenido siempre presente a la hora de publicar mis historias aquí: primero que todo lo que es verdad, no hay nada hinchado ni nada inventado. Segundo que todo me ha ocurrido a mi, en primera persona, no cojo historias de otros compañeros y me las acomodo. 

Esas dos premisas me llevaron también a culminar un proyecto personal muy bonito, que fue la publicación del libro Diario de un taxista en Zaragoza

Lo hice a través de una editorial online alemana, Bod.com, mucho mejor y más fácil que en Amazon, y la verdad que estoy muy satisfecho con el resultado y con la acogida que está teniendo. 

Tiene pocas semanas de recorrido y ya está en formato papel en la librería General en Zaragoza, además de en la web de El Corte Inglés o bod.com, entre otras y en la que mejor me han tratado, librería La tienda de al lado, en Rosales del Canal, y en formato digital en Kobo, o la App de book de Apple.


Ponemos así punto y seguido, después de estos 15 años de publicaciones online, recogidos en el libro, seguiremos contando batallitas por aquí y ya veremos lo que nos va deparando el futuro.

 


 

viernes, 5 de enero de 2024

Yo la conocí en un taxi

Yo la conocí en un taxi es una canción random, y mala,  que sonó por el año 2015 y que mis amigos utilizaron para ambientar la escena cuando me entregaban su regalo en mi boda y que perfectamente podría servir de banda sonora de esta historia. El, DJ de una de las discotecas de moda de la ciudad no conocerá la canción.


Pero os pongo en situación. Nochevieja de 2023, salgo a las 3 AM a trabajar. A mis 41 años no me resultaba del todo un mal plan en una noche como esa, y en el primer servicio que me pasan  tengo que recoger en vía Ibérica 33. 

Unos metros antes me paran unas chicas. Las recojo pensando que eran mis clientas, pero un poco más adelante, en el 33, otras 5 chicas reclamando el servicio. Paro y explico la confusión,  mientras ellas se ponen a negociar. Como habían pedido dos taxis podían entrar dos chicas y compartir gastos ya que esa noche es difícil coger taxi. Tenía que dar un poco de vuelta porque unas iban al centro y las que habían contratado mi servicio iban al parque de atracciones. 

Ella no lo sabía pero esa decisión le podría cambiar la vida. Al dejar a las segundas en el parque de atracciones se repite la situación, el DJ esperando taxi para ir al centro y las primeras, de nuevo, dispuestas a compartir gastos.


A la vez que el DJ, debió de entrar Cupido tirando flechas o tocando el arpa. Se palpaba la química entre los dos pipiolos. Enseguida intercambiaron Instagram  - se ve que ahora ligan así. 

La conversación fluía y eso que ni se habían mirado a los ojos. Ella, estudiante de 4⁰ de medicina; él, deportista, estudiante y  pluriempleado. Estaban en su prime. Empezando a escribir las páginas más bonitas del libro de la vida. La amiga sostenía la vela y yo con mi planazo de empezar a trabajar en Nochevieja a las tres de la mañana pensando que la vida es eso que transcurre entre que tienes un planazo para Nochevieja y otra que sales a trabajar a las 3 de la mañana.



martes, 24 de octubre de 2023

Nuevas drogas

 

Nuevas drogas

No he probado las drogas, más allá de meter el pie en la piscina para probar la temperatura del agua y con  la punta del dedo comprobar que el agua está fría. Pero como cualquiera, conoce los efectos que producen las drogas más comunes en el comportamiento de las personas que las consumen.

En el mundo del taxi estamos acostumbrados a lidiar con borrachos, todos los fines de semana. El alcohol ha causado verdaderos estragos en las tapicerías de los taxis en todo el mundo. Lo que pasa que, aunque a un beodo lo veas venir y lo puedas esquivar, siempre está el amigo que te para y te lo mete por la otra puerta y ya solo te queda tocar madera.

Sé reconocer los efectos que producen otras drogas, por ejemplo en mandíbulas, pupilas, risas etc.

El caso es que se me empieza a pasar los efectos que producen alguna de las nuevas drogas. 

El otro día cogí a tres chavales de unos 20 años en la calle Corona de Aragón. El chico de puso delante y las dos chicas detrás. Me pidieron dos paradas, una antes de Santa Isabel y otra en Alfajarín. Las dos chicas vestían de forma muy explosiva, pero el tío no les hacía ni caso, parecía que ellas no habían tomado nada y se lo habían dejado todo a él. El caso es que el tío me dio el viaje. No paraba de decir cosas sin sentido, sin gracia y sin ninguna coherencia ni guion - ¿qué te han echado en la bebida? Le pregunté, pero ni me escuchó. Las tías pasaban de él por completo. A la altura de Cobasa hice la primera parada, se bajaba una de las chicas y el tío, que iba a continuar se bajó a estirar las piernas y tomar el aire, según él. 

En estas que el chaval empieza a correr a buena velocidad. Me pongo a su par y el tío seguía corriendo. Yo le gritaba a dos metros pero nada, como si hablara a la pared. La tía pasaba de él y me insistía en que fuéramos a Alfajarín. Lo dejamos corriendo. Ya de vuelta me fijé a ver si lo veía.

Lo encontré andando en dirección contraria a 200 metros de donde se había bajado. De nuevo mis gritos caían en saco roto. Se me quedó la duda de cómo encontraría el camino a casa, cómo reconduciría su vida y que tipo de droga había tomado esa noche.

lunes, 20 de marzo de 2023

El día de año nuevo

"El día de año nuevo" es una canción de Amaral que sirve para poner banda sonora y en contexto esta historia.

Ya no aguanto nada por la noche. Enseguida me vence el sueño. La nochevieja había ido tranquila, sin sobresaltos y a las 5 estaba en la cama. 

Al día siguiente también me tocaba trabajar, dormí unas horas y continúe patrullando. 

Tengo la manía de repasar todas las canciones que le cantan al año nuevo en el 1 de Enero: Amaral, U2, Mecano...  sí que iba que no daba a basto. También porqué debíamos de estar pocos compañeros trabajando y la emisora no paraba de lanzar servicios. 

Subía por vía Universitas cantado por Amaral cuando me entra un servicio para la calle San Antonio. Ya había pasado el giro de la calle Daroca y subir a dar la vuelta en la rotonda de Duquesa Villahermosa me demoraría demasiado. Así que me la jugué a hacer la pirula en la calle Hermanos Gambra para hacer el cambio de sentido y coger dirección. 

No había terminado de echar un trago de agua tras hacer la maniobra y parar en el semáforo cuando dos motos de la policía local se pararon delante de mi, cerrándome el camino. 

Se desmontan chupete en mano: 

- Se acaba de saltar un control de alcoholemia, ¿sabe lo que eso significa? ¿Quiere someterse usted al control? ¿Ha bebido algo? 

- Agua, fue lo único que pude contestar mientras cerraba la botella. 

Había montado un dispositivo de control de alcoholemia a 100 metros que al hacer la pirula lo había esquivado. 

A día de hoy no sé exactamente las consecuencias de saltarse un control de este tipo, pero creo que es peor que dar positivo. Por suerte el agente se me adelantó en las explicaciones y adivinó que iba con prisa a recoger un servicio. Tuve suerte, 0,0. Podía empezar el año cantando.

sábado, 14 de enero de 2023

La delgada línea roja


 

El otro día me llamaron de la central de radio taxi porque les acababa de llamar la policía preguntando por mi. Querían saber el destino de un servicio que había cogido pongamos a las 5.30 am en  Valdespartera. 

Dejaron un teléfono para que yo me pusiera en contacto con ellos y así lo hice. 

Una conversación muy corta:

- Es usted el taxista ¿no? 

- Si soy yo

- ¿Dónde llevó al servicio que le entró ayer a las 5:30?

 - Al Actur. 

Supongo que tendrán otros métodos de búsqueda, pero preguntar directamente al taxista sería el camino más corto si la respuesta les cuadraba.

En esta profesión, a menudo, somos “cómplices “ involuntarios de delitos. Igual no esta así bien expresado en términos de derecho, pero lo que sí que sé ,es que los malos nos utilizan para cometer sus fechorías y nosotros no tenemos ningún margen de actuación. 

Nosotros, por nuestra experiencia, podemos intuir cuándo llevamos a un traficante de drogas, o cuando nuestro acompañante nos está utilizando más allá de un mero servicio de transporte. Los delincuentes saben de nuestra profesionalidad, compromiso con el cliente y con el servicio, y nos utilizan.

Caso aparte es también, cuando “ayudamos” a escapar a cacos que acaban de atracar un banco o cuando llevamos a terroristas en Bélgica al aeropuerto a cometer los famosos atentados. Me resisto a pensar que puedo ser yo el siguiente que lleve a algún desalmado de estos y no tenga en mi mano poder hacer algo.

Y es que muchas veces, tenemos la sensación que cuando uno se sube al taxi desaparece esa delgada línea roja.

martes, 27 de septiembre de 2022

Next generation

 


Supongo que cada generación se siente ungida por una serie de valores que les hace únicos y que son la última que los encarna y que se van a perder para siempre y todas esas cosas pero en mi generación, la de los nacidos en los 80, creo firmemente en que se cumple. 

Empatizo mucho con los adolescentes. Es una edad que a todos nos ha marcado, el paso de la niñez a la vida adulta, descubrir el mundo en una primavera constante, montarte en la tabla a surfear la ola y aprender a base de tortazos. 

Pero mi generación ha sido la última en surfear. 

Os cuento esto porque el domingo lo comprobé en 30 segundos y tres frases. Lo que tardé en largar a dos niñatos del taxi. 

7 am. Rotonda de la discoteca Supernova. Me paran los dos chicos, antes de su subir le vacilan al conductor de la furgoneta a la que hacíamos esperar. Ya empezábamos mal. Sin decir buenos días, suelta uno la frase que sintetiza todo: 

"Ya marca 3 pavos co"
Le llamo la atención para que recapacite , a lo que me contesta entre dientes -espabilado tu- con lo que clavo los frenos en mitad del puente de la Almozara y haciendo un chasquido de dedos les digo fuera. 

Creo que sería la primera vez que cogían un taxi. Rechistando que vaya chollo de trabajo tenía y se irían a pata hasta la plaza San Francisco. 

A menudo tenemos una actitud populista y adolescente de quejarnos por el precio de todo, sin atender a que detrás de ese precio hay un servicio, una formación, una inversión, y una serie de circunstancias que justifican cada céntimo. Esas actitudes, frecuentemente se alimentan con copias fraudulentas que esconden alguna circunstancia (evasión de impuestos, inversión,calidad etc) y ofrecen algo similar por un precio algo inferior pero con mucho margen de beneficio, haciendo creer que es el profesional el que se está forrando con márgenes abusivos cuando es el profesional el que está ajustado. 

El caso es que al chaval le descuadraria el presupuesto de paga semanal esos 3 euros cuando no habrá trabajado en la vida y no sabe lo que cuesta ganar esos tres euros. Yo por ejemplo me había levantado a las 4 de la mañana para, entre otras cosas, llevarlos a casa seguros después de una noche de fiesta. Pues ese madrugón también está detrás de esos 3 euros. Mi generación creo que será la última que a los 20 años ya conocía 3 o 4 trabajos compatibilizados con estudios, y además, le daba para dar los buenos días y tener respeto por las generaciones anteriores.

No sé si hice bien desde el punto de vista de servicio público que soy como taxista , pero sí que espero que le sirviera una lección de humildad a un fenómeno de la nueva generación.