sábado, 24 de octubre de 2015

La razón de mi ausencia en el blog

Llevo varias semanas ausente del blog, pero tengo una buena excusa: me casé el pasado 12 de septiembre.

Organizar una boda lleva su tiempo, y nosotros empezamos con mas de un año. Por supuesto lo primero que necesitas es una iglesia y un restaurante para celebrarlo.

Elegimos la iglesia de San Juan de los Panetes, en pleno centro de Zaragoza y el restaurante del hotel Reina Petronila, en el centro comercial Aragonia. Todo esto lo dejamos cerrado más de un año antes, y después nos centramos en el resto de detalles a organizar: papeles, trajes, invitaciones, viaje, pasaportes, detalles a regalar....

A dos semanas de la boda, empezábamos a estar un poco moscas con la iglesia, ya que nos dijeron que llamarían y no lo hacían.

El párroco titular, Don Emilio era mayor y andaba un poco regular de salud. Estuvo esperando hasta última hora una recuperación que no llegó, y ahí estaba yo, ¡una semana antes de la boda sin cura!

Al final conseguimos un cura hispanoamericano, que nos podía casar a la hora prevista, la 18:30 (recordad que las invitaciones llevaban la hora), pero que tenía que celebrar misa, en otra parroquia a las 20:00.

Solución: le contraté una carrera con un compañero para que después de casarnos lo llevará a la otra punta de Zaragoza.

A las 19.45, recién finalizada la ceremonia, justo antes de las firmas una llamada de radio-taxi: el taxi le esta esperando en la puerta.



sábado, 15 de agosto de 2015

A mí me pasó

A mi me pasó.

Pensaba que estas cosas no ocurrían nunca.

Uno de esos bulos extendidos que a base de ser repetidos, todo el mundo los da como ciertos. Incluso, alguien me había comentado, que conocía a alguien que una vez le había pasado.

Y te da por pensar que, igual alguna vez a ti te puede suceder algo así, y ya piensas hasta cómo reaccionarías si se presenta la ocasión…

Entonces una bofetada de realidad te despierta y te convences de que no. Es imposible. Pero a mí me pasó: el seguro me abonó 533,96 euros en lugar de 90 que me correspondían.


sábado, 18 de julio de 2015

El juego del Candy Crush


Candy Crush
Esperando...

En este trabajo hay muchos ratos que toca esperar a los clientes en las paradas.

Para matar ese tiempo hay algunos compañeros taxistas que leen, otros que duermen, otros que salen a fumar, a charlar, juegan a las cartas, oyen la radio ...

Este año he hecho un gran descubrimiento: el juego del Candy Crash ... Seguro que lo conoces: el juego que consiste en alinear tres o más caramelos del mismo color, para que exploten, y así conseguir los objetivos del nivel.

Un día, mientras estaba jugando en una de las paradas, entró una señora, y al verme con el juego, me contó que ella también estaba enganchada, pero que había llegado a un nivel en el que aparecen unas sartenes, y no puede pasarlo.

- ¿Sartenes?
- Sí, unas sartenes con un número.
- ¡¡Ahhhh!! Serán las bombas...

Como ves, el Candy Crush me proporciona un tema de conversación con los clientes, en el que no metes la pata ;)

Además de esta señora, sé que son muchas más las personas enganchadas al Candy. en una entrevista, escuché contar a Carlos Latre, como en uno de sus espectáculos había oído claramente eso de Divine, que dice el Candy, cuando realizas una buena jugada.

Pero lo mejor que puedes oir, cuando juegas al Candy, es ¡¡Sugar Crush!!. Eso significa que has pasado de nivel. Y tantas veces lo he oído, y tanto tiempo he invertido que he llegado al final y ahora me toca esperar que creen nuevos niveles para poder seguir haciendo más amena mi espera.


¿Y tú? ¿Te has enganchado al Candy? ¿Por qué nivel vas?

Candy Crush - Bombas



lunes, 6 de julio de 2015

Líos de faldas


Los domingos por la tarde son las horas por excelencia del transistor.

El carrusel de goles que no para, en un ir y venir de gente que se cruza en las estaciones.

La radio siempre ha acompañado al viajero y al taxista, y en la tarde del domingo es cuando se hace más patente.

Esas tardes en las que se cruzan los viajeros por las carreteras, las ciudades se convierten en un hormigueo de domingueros que vuelven, estudiantes que llegan con los libros acuestas, algunos que andan con luces de otro día y que no saben si van o si vuelven, ojeadoras de escaparates con el marido acuestas y paseantes de profesión en el día grande.

Siempre he ido escuchando al maestro Pepe Domingo Castaño y al gran Paco Gonzalez, en la SER y en la Cope. La tarde se hace mucho más corta cuando escuchas los pitidos y la voz de Pepe que dice: ¡Hay gol en La Coruña Germán! y en los 10 segundos que se pega el narrador gritando ¡goooooolllll! Piensas que si lo ha marcado el Depor  tu equipo entra en descenso, y te entra el sudor frío, pero si lo ha marcado el Sevilla  y luego ganamos nosotros…

- Pi pi pi¡¡- Este es el pitido es el de la emisora:
- Tiene un servicio.

Recojo en una urbanización a una chica joven y atractiva:

- ¿Me lleva a la estación del AVE por favor? Me dice.
- Si claro.
- ¿Cómo va el Depor? - Me pregunta.
- Pues si le digo la verdad no lo sé, acaba de marcar un equipo pero ya no sé cual.
- ¿Pues tiene que perder el Depor no? Para no entrar en descenso…
- Si si, y sobretodo a ver si ganamos nosotros mañana porque si no…
- Ahora se acaba de ir éste en otro taxi. Me dice.

¿Este? ¿quién es éste? ¿A quien se referirá? Algún futbolista del Zaragoza supongo…Bueno ya que me la ha dejado botando le voy a preguntar y le saco algo de información:

- ¿A quién te refieres con éste?
- Rubén, Rubén Rochina.
-¡Ah si! Buen futbolista, lo que pasa que casi no lo pone el entrenador pero cuando juega lo hace bastante bien.
- No, pero eso que dicen que están peleados es mentira eh, no ha pasado nada. Lo que pasa que la prensa lo malinterpreta todo. No ha pasado nada.
- Bueno algo se ha oído si, a mí la verdad que cuando ha jugado me ha gustado y tiene buen disparo y lo intenta el chaval.

La chica, se había enrocado en que la bronca que había sacado la prensa entre su novio y el míster era una invención para malmeter y tal y cual cuando yo caí en la cuenta que mi cuñada me había comentado que ese futbolista salía con la gogó de una discoteca de la ciudad y decidí interrumpirla para desviar la conversación:

- Perdona, ¿conoces a Vanesa?
- ¿A que Vanesa?
- A la del restaurante Aspen, son los mismos que los de la Supernova, donde trabajas tu ¿no? Es que me ha dicho que Rochina tiene un lío con la gogo de ahí…

La chica pasó del blanco al morado, ojiplática, furiosa, echando humo por las orejas me dijo:

- ¿¿¿Perdona??? ¡¡Yo llevo cuatro años saliendo con él!! Soy estudiante, vivo en Barcelona y vengo a verle los fines de semana y ¡¡¡¡no trabajo en ninguna discoteca!!!!

Vaya, ya he metido la pata, la próxima vez no me meto donde no me llaman.

sábado, 20 de junio de 2015

¿Una barbería?

Taxi Zaragoza

Bajaba un día por la Gran Vía, un día de entresemana, a eso de las dos y veo que del coche de atrás baja un señor, se acerca a mi coche y pega en la ventanilla del copiloto:

- ¡Toc, toc! Hola buenos días, ¿me podría decir si hay por aquí cerca una barbería, que me quiero afeitar?

- Si claro, contesté.

- Ok, espera un momento que le digo a mi mujer, que va en el coche de atrás, que nos siga y me  monto con usted.

Aunque no tenía muy claro donde había una barbería, siempre hay que contestar que lo sabes, e inmediatamente ponerte a averiguarlo. Así que lo pregunté por la emisora -ese aparato que nos saca de tantos apuros a los taxistas.

Para hablar por la emisora nosotros hablamos con códigos, así, cada taxista es un terminal y cada terminal es un código. La central es otro y las consultas más frecuentes también tienen código.

- 230 a 03 -el 230 es mi código y el 03 el jefe de servicio- le pregunté al jefe de servicio.

- Le recibo 230.

- ¿Me podría decir si hay alguna barbería abierta a estas horas por la zona del centro?

 - ¿Una barbería? Si claro, la de Domingo Ram la tiene abierta 24 horas, si no igual en Francisco Vitoria con San Vicente Mártir, aunque a estas horas no lo sé y si no ya la sala Euro.

Y es que otro de los códigos que utilizamos en la radio es llamar a los clubs de alterne, peluquerías o barberías.

- No, que se quiere cortar la barba y además nos va siguiendo su mujer, le contesté.

sábado, 6 de junio de 2015

El portal número 10 (2ª Parte)

Si recordáis el post anterior, me había quedado con una chica inconsciente en mi coche, a las 2 de la mañana, y sin saber qué hacer con ella.

Empezaron a venir ideas a mi cabeza que conforme venían eran descartadas…

- ¿Mirar el bolso para ver el DNI y ver donde vive…? - ¡No! Eso es invadir la intimidad y podía ser punible.
- Sacarla del coche y dejarla en la acera…ni loco… no soy tan cabrón.

Mi única salida era llamar a la policía.

Cogí la emisora y di aviso a la central para que me mandaran una patrulla. Al momento se presentó un compañero que estaba cerca y me había oído por la emisora. Era un miembro de la junta. No lo conocía en persona pero había oído hablar de él. Sabía que era abogado, lo cual me daba cierta tranquilidad a la hora de dar explicaciones a la pasma.

- Buenas noches. Yo soy Marco, me dijo.
- Hola ¿que tal?
- ¡Vaya cuadro que tienes!
- Ya te digo.
- Has hecho bien en llamar a la policía, cuando te he escuchado he pensado:  que no le haga nada por Dios, que se la carga. De esto se tiene que encargar la policía. Estaba por aquí cerca y he venido echando leches.
- Muchas gracias tío, es la primera vez que me pasa esto  y no sabia que hacer, pero si, supongo que será lo mejor porque la tía esta grogui.

Me encendí un cigarro y nos acercamos a verla, la niña estaba con los pies cruzados, con el cuerpo apoyado entre la puerta y el asiento y la cabeza hacia atrás mirando al techo.

El compañero alucinaba más que yo. Había visto más casos pero como este seguramente ninguno.

Al momento vino la policía. Tras las presentaciones y la exposición de los hechos, de lo que se encargó principalmente el compañero, los agentes abrieron la puerta del coche y examinaron a la chica.

Eran policías jóvenes y la verdad que parecían majos, estaban por la labor de ayudar.
- Hay que avisar a una ambulancia, esto es un coma etílico ¡rápido va!

Como pudieron le cogieron el bolso y las sorpresas continuaron: cuatro o cinco tampones, una cartera con 3 euros, ¡¡sin documentación y sin móvil!!

- ¡¿Cómo se puede ir así por la vida?! se indignaba un policía.
- Esta es la juventud que estamos criando, las pijas se ponen hasta el culo y movilizan aquí a taxistas, a policía y a ambulancias, como si no tuviéramos cosas más importantes que hacer, que todo esto es un dineral, afirmaba Marco.

Eran las 2:40 y las sirenas de la ambulancia atronaban en la tranquila urbanización.

- Este será el Charli que está loco. Comentaba Pepe, otro compañero que se había acercado.
- Pues las podía apagar que va a despertar a todo el mundo- apunté.

Con una pericia increíble, las chicas de la ambulancia consiguieron sacar a la chica del coche en estado de coma etílico. Subirla a la camilla ya fue más complicado ya que la niña ofrecía poca “colaboración” y el resto no sabíamos como ayudar.

La patrulla de la policía se trasladó al día siguiente al hospital para completar su informe: “que no os digo como me llamo”, “que no pienso colaborar” afirmaba la tipa que finalmente no tuvo más remedio que identificarse.

Obviamente tuve que pedir el informe policial (30 €) y denunciar a la chica para poder cobrar la carrera, la limpieza del coche y reclamar el lucro cesante, que se considera al dinero que dejo de adquirir por el perjuicio causado. El total de mis pretensiones  sumaba 207,45 €.

El día 11 de mayo de 2012 se celebró el juicio, al cual, como no cabía esperar de otra manera, la susodicha, no se presentó.

Un abogado poco preparado, un informe policial con los datos de la acusada tachados por la protección de datos y una jueza que se iba del mundo, hicieron que mi demanda fuera desestimada y no cobrara ni un euro.

FALLO: Que desestimando la demanda interpuesta por D. RAFAEL AIBAR ORTIZ, contra Dª R.G. T., debo declarar y declaro no haber lugar a la misma y, en consecuencia, debo absolver y absuelvo a la demandada de las pretensiones de la demanda contra ella entablada, con imposición de las costas procesales a la parte actora.”
Taxi Zaragoza

sábado, 23 de mayo de 2015

El portal número 10 (1ª parte)

Movidas en Zaragoza

La crisis aprieta y a menudo, te hace ir a buscar servicios en lugares poco recomendables.

Donde antes lo evitabas por ser zona peligrosa o por no coger a algún cliente digamos en mal estado, ahora tienes que ir a “probar suerte”, a ver si sale una carrera y eso, en ocasiones, trae alguna que otra sorpresa desagradable.

Subía por la calle Don Jaime, la que cruza el casco histórico de Zaragoza desde Echegaray y Caballero hasta el Coso.

Es una zona de restaurantes, de bares de tapas, de bares de marcha.

Era una noche de sábado, no demasiado fría, sobre las 2.00 o así, en el mes de noviembre, en la que se supone que sale más la gente y hay más trabajo para nosotros.

Tenía delante de mí a cuatro compañeros en posición libre lo cual me desanimaba bastante y me hacía pensar que esa noche no las rascaría, así, que al llegar al cruce con Espoz y Mina decidí girar y meterme hacia Manifestación, donde se concentran muchos bares de la zona del “Casco” y ponerme primero para tener más opciones de alquilarme.

En otras circunstancias, los clientes salen a buscarte a Don Jaime, pero las cosas están como están y en ocasiones hay que jugársela.

Ahí iba yo, a 10 kilómetros por hora, esquivando borrachos y procurando no molestar a nadie, cuando me levanta la mano un grupo de jóvenes aparentemente en buenas condiciones.

- Cuídamela bien- me dijo el chico que me había levantado la mano,  mientras se subía una chica por la puerta de atrás del conductor.
- Buenas noches. Decía yo
- Hola…
- ¿A dónde vamos?
- Illlurzzzsstarrrrcion ¿?)=)((//&%&¬6# por favvrr….

La calle la entendí, el número no.

Vaya guasa que llevaba la tía ¡¡No podía ni hablar!!

La verdad que no la había visto por la calle, pero había entrado por su propio pie, lo cual me hacía pensar que tampoco iría muy mal… pero cuando se cruzó al otro asiento, la pude ver y me dijo la dirección, se confirmaron mis peores presagios.

Baco le había vuelto a jugar una mala pasada a una niña de mamá y yo tenía que apechugar con el mocho.

El sitio de destino estaba en una zona residencial donde vive gente adinerada lo cual me daba tranquilidad en caso de que la cosa pasara a mayores, alguien respondería por ella, y por la carrera.

Pensé en acercarme a la calle y una vez ahí ver cual era el portal o la urbanización exacta para dejar a la niña en las mejores condiciones. Así que cogí dirección mientras intentaba en vano darle conversación para que no se durmiera, cuando todavía no habíamos salido del casco y la chica empieza a llorar….¡¿?!

- ¿Le puedo ayudar en algo?
- No, no…gracias
- Si quiere llevo bolsas de plástico por si las necesita eh

No terminé de preguntárselo cuando  empezó a echarlo todo.

¡¡Dios mío!!,  ¿pero qué había bebido esa chica? ¡Me podía haber avisado para ayudarle o pedir una bolsa o algo!  ¡Vaya olor que se me va a poner en el coche! y ¡¿los asientos a ver como se me quedan?! y a ver cuando lo limpio y a ver…

Era la primera vez que me pasaba y no salía de mi asombro.

A los 10 minutos de cogerla llegue al barrio y le pregunté cual era su portal exacto.

La niña para entonces ya lo había echado todo,  y ya estaba dormida.

Me detuve en el arcén y me giré para despertarla y poder preguntarle

- Eh, ¡chica, chica! ¿¿En que número vives??- Le preguntaba mientras intentaba despertarla
- Mmmmmmm, Eeeehhh… en el… en el ffsdsdddzzzz en el diezzzzzzzzsfff…

La cosa se ponía chunga, la chica se había dormido y no parecía fácil despertarla, así que como me pareció entender que el portal era el 10, pensé que ella reaccionaría cuando viera su casa.

Al dar la vuelta a la urbanización ¡¡Sorpresa!! ¡¡El 10 no existe!!

Del número 4 se pasaba al 12 y en medio solamente había una iglesia y una residencia de ancianos.

Tenía a una chica inconsciente en el coche y no tenía ni idea qué hacer con ella.

Continuará,...