lunes, 10 de diciembre de 2018

Cobrando ... en especie

Esta mañana me ha ocurrido un hecho curioso.

He recogido a un señor en la avenida Goya, y lo he llevado a la calle Mayor.

Una vez en el destino, el importe de la carrera son un poco más de 6 €.

Para mi sorpresa, el señor me dice que no me puede pagar, y que tengo dos opciones: darle el número de cuenta, o cobrar en lotería.

El número de cuenta no me fío de darlo, y además no me da ninguna garantía de que me vaya a realizar el pago, por lo que ha empezado a sacar participaciones de lotería, y para no perder más tiempo, he aceptado este pago en especie. Espero que si toca, la Hermandad de la Piedad de Morata de Jalón me pague, y consiga cobrar el servicio de hoy.



domingo, 18 de noviembre de 2018

Sinvergüenza


Me  gustaría  saber  quién  eres  para  decírtelo  a  la  cara.

El  otro  día  me  paró  una  mujer  en  el  Paseo Teruel. Iba  con  un  carro  de  la  compra  y  su  hija  invidente. Bajé  a  meter  el  carro  al  maletero, pero  no  hacía  falta  ya  que  solamente  montaba  la  hija.

- A  Echegaray,  a  la  ONCE - me  dijo.

A  mitad  de  camino  me  doy  cuenta  de  que  no  había  encendido  el  taxímetro. Al  llegar  a  destino  me  marcaba 3  euros.

- Se  cobre  4,50 €,  que  es  lo  que  me  suelen  cobrar  todos  días - me  dijo  la  cliente.

- No  se  preocupe,  ha  sido  culpa  mía,  no  pasa  nada - contesté.

Seguimos  hablando  mientras  rellenaba  el  recibo  y  me  dijo  que  por  ese  recorrido,  en  agosto,  que  no  hay  circulación  a  esas  horas,  un  compañero  le  había  cobrado  8,90 €.

Hay  que  tener  cojones  para  aprovecharse  de  un  invidente  para  robarle  4  euros. Por  culpa  de  cuatro  como  éste  ponen  mal  nombre  y  dejan  en  mal  lugar  a  todo  el  sector.

Ya  tenemos  bastante  problemas  como  para  que  nosotros  nos  peguemos  tiros  en  los  pies. 

jueves, 2 de agosto de 2018

Carreras


Nuestro oficio consiste en llevar a gente de un sitio a otro, lo que llamamos hacer carreras, aunque éstas no siempre sean de lo más convencionales.

Una Semana Santa que bajé a Andalucía con mi mujer, fuimos el domingo de Ramos a ver la procesión a Cabra.

No conocía el pueblo y fui dando vueltas para aparcar hasta que vi una parada de taxis vacía. No lo sabía pero las procesiones salían a 20 metros.

Era el centro del pueblo.

A la vuelta, después de todas procesiones y del vermú, nos estaban esperando tres personas en la puerta del taxi.

Eran tres internos de un psiquiátrico.

Mientras les explicaba que era de fuera y que no les podía llevar a ningún sitio, ya los tenía dentro del coche. Así que les pregunté si conocían la ruta y accedí a llevarlos, por suerte coincidía con mi camino de vuelta. Por supuesto que no les cobré.

Otro día, quedé con José Luis, un amigo del pueblo.

Lo recogí por vía Hispanidad y bajábamos a la avenida de Valencia de tapas.

Al pasar por la puerta del Hospital Clínico, veo que la parada está vacía y hay un cliente esperando.

Entonces le digo a mi amigo: "di que eres mi primo y vas aprendiendo que así lo cojo".

Como la tarde entera que estuve trabajando con Félix, un compañero, soltero, cincuentón que es tan grande como buena persona y que le gustaba el bar tanto que hacia mas horas ahí que en el taxi.

Yo lo conocía del bar, que también me gustaba. Una tarde, tomando un café, él estaba de fiesta y no tenía partida así que le invité a patrullar conmigo y así “aprendía” algo. Las risas y el buen humor estaban garantizadas.

Otra tarde iba liado: había quedado con mi cuñado en Puerto Venecia, que estaba ahí pasando la tarde al cuidado de mi hija y después me  tenía que ir a por la mujer para ir a cenar, y por supuesto, siempre con prisas.

Estando metiendo a Irene en el coche, en frente de una gran tienda de deportes, se acerca una señora china, y me pregunta si me desalquilaba.

- No, no. _ le dice mi cuñado.

Al oírlo, levanté la vista y le pregunté a dónde iba.

Me daba tiempo porque era a la estación, la señora, resultó ser la responsable de Xiaomi en España y estaba encantada de coger a tiempo el tren y de ir en la parte de atrás con Irene.

sábado, 27 de enero de 2018

Lolita


Un día, por vísperas del Pilar, fui a recoger un servicio y cogí a Lolita, …o ¿era Rosario?

Bueno, es igual, siempre las confundo. Iba hablando por el móvil acerca de la enfermedad que acababa de enviar a la UVI a Antonio Carmona. Y ahí estaba yo, enterándome antes que nadie.

Y es que por el taxi pasa gente muy interesante.

Esa mismo día llevé al ave a una clienta de Zaragoza que vivía en la Línea de la Concepción y trabajaba en Gibraltar. Resulta que era la directora informática de Bwin. Me pareció una persona superinteresante y un trabajo apasionante. Me enteré, por ejemplo, que en la Romareda, en todos los partidos hay dos personas en la grada trabajando para ellos como informadores.

Por la tarde, recogí en el lugar del crimen a un periodista que buscaba información acerca del asesinato por parte de un radical de ultraizquierdas, de un señor que llevaba tirantes con la bandera de España.
Yo podía tener la misma información que cualquier zaragozano en esos momentos, pero el periodista no hacía nada más que preguntarme. Parece como si los taxistas fuéramos una fuente de información inagotable.

Como veis, en el taxi, todos los días hay función, y con protagonistas de todo tipo.

Esta, no necesariamente ocurrió el mismo día, pero sí con esos  protagonistas, como en la función de Lolita…o ¿era Rosario? Bueno, es igual.