Y ahora sopla el viento, cuando el mar, quedó lejos hace tiempo.
Dicen que Manolo García compuso estos versos del tema Pájaros de Barro al salir de la estación Delicias, en una de sus visitas a Zaragoza. Y es que, ¿quién no ha sido el famosillo que no ha escrito algo acerca de su experiencia en su paso por la estación?
Que sí, que hace frío en invierno, ya lo sabemos, pero joder, tampoco es para tanto.
El pionero fue el gran Leo Harlem. Mucha gente piensa que es maño, por lo bien que nos retrata, por su nobleza y por lo majo que es. Leo decía que en la Estación Delicias se fábrica el frío y se exporta y que le pusieron ese nombre para despistar.
Nosotros, los taxistas, tenemos una relación amor-odio con la estación. Yo apenas voy, pero hay compañeros que prácticamente solo se alquilan ahí.
Obviamente, es el principal caladero de clientes que hay en Zaragoza.
Desde hace un tiempo nos cobran hasta por usar el baño. Imagino que la medida irá destinada a disuadir a las personas que hacen un mal uso, pero a los compañeros prostáticos les han hecho una faena. Entiendo que la medida habrá hecho que el servicio del taxi se resienta. Por otra parte, esas paradas son el epicentro de los mentideros de taxistas. Donde se producen los más intensos debates de la actualidad del gremio.
Para nosotros Leo, peor que el frío, es ponerse a esperar clientes al sol.
En verano a partir de las 11 de la mañana se derriten las farolas, y sí, hay aire acondicionado, pero más de 10 minutos al sol no los aplaca.
Recuerdo que cuando la estrenaron, un cliente oriental que iba con prisa y no sabía que estaba en funcionamiento, viendo que llevaban una ruta distinta a la que era a la antigua estación, golpeó a un compañero, haciéndole perder un ojo. Por favor, confiar en los taxistas, igual que Leo, somos gente noble.
Termino por Manolo García, dedicado a los viajeros, en los mapas me pierdo, en las carreteras duermo.

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